2 Véase II, Samuel, VI, 16-22
3 Salmos, XXIV, 3.
4 II Reyes, XXIII, 7. Véase Dunlap, Sûd; The Mysteries of Adoni, pág. 41.
5 Jueces, XXI, 21, 23 et passim.
6 I Reyes, XVIII, 26.
7 Isis sin Velo, 45.
8 Ibid., II, 444.
9 El autor de la Qabbalah intenta varias veces probar de un modo concluyente la antigüedad del Zohar. Para esto muestra que Moisés de León no podía ser el autor o el falsificador de las obras del Zohar en el siglo XIII, como le acusan, puesto que Ibn Gebirol presentó las mismas enseñanzas filosóficas doscientos veinticinco años antes de la época de Moisés de León. Ningún kabalista ni erudito negará jamás este hecho. Es cierto que Ibn Gebirol basó sus doctrinas sobre las fuentes kabalísticas más antiguas, a saber: el Libro de los Números caldeo, así como en algunos Midrashim que ya no existen, los mismos sin duda que usó Moisés de León. Pero ésta es justamente la diferencia entre los dos modos de tratar los mismos asuntos esotéricos, los cuales, al paso que prueban la enorme antigüedad del Sistema Esotérico, marcan un matiz pronunciado de sectarismo talmúdico y hasta cristiano en la compilación y glosas del Sistema del Zohar por Rabi Moisés. Ibn Gebirol jamás hizo cita alguna de las Escrituras para dar fuerza a las enseñanzas (Qabbalah de Myer, pág. 7); mientras que Moisés de León ha hecho del Zohar lo que hasta hoy “un comentario corriente de los Cinco Libros, o Pentateuco” (ibid.), con unas pocas adiciones, hechas posteriormente por manos cristianas. El uno sigue la Filosofía Esotérico-Arcaica; el otro sólo aquella parte que estaba adaptada a los Libros perdidos de Moisés, restaurados por Ezra. Así, mientras que el sistema o tronco del cual arrancaba el Zohar original primitivo es de una antigüedad inmensa, muchos de los retoños (posteriores) zoháricos están fuertemente coloreados por las opiniones especiales de los gnósticos cristianos (sirios y caldeos), amigos y colaboradores de Moisés de León, quien, según ha mostrado Munk, aceptó sus interpretaciones.
10 Véase la Kabbalah de Franck, Prefacio.
11 I, 14.
12 Véase Schwartze, ob. cit., págs. 359-361 y sigs.
13 Sayce. Hibbert Lectures, 1887, pág. 374.
14 Timeo de Locres, hablando del “Arka” (Arca), la llama el principio de las cosas mejores. La palabra arcano, “oculto”, o secreto, se deriva de ésta. “A nadie se le muestra el Arcano excepto al... Más Elevado” (Código Nazareno) -aludiendo a la Naturaleza como poder femenino, y el Espíritu el masculino. Escolapio, como Dios-Sol, era llamado Archagetas, “nacido del Archa”, la divina Virgen-Madre de los Cielos. (Véase Kenealy, The Book of God, pág. 10).
15 Kenealy, ob. cit. ibid.
16 Ésta se compone de diez puntos distribuidos en forma de triángulo en cuatro hileras. Es el Tetragrammaton de los kabalistas occidentales.
17 De un manuscrito.
18 Véase G. Maspero, Guide au Musée de Boulaq, 1884, pág. 168, número 1981.
19 Ibid., pág. 169, núm. 1998.
20 Ibid., pág. 172, núm. 2068
21 Vol. II, pág. 301. El lector debe saber que a Jethro no se le llama “suegro” de Moisés porque éste estuviese casado realmente con una de sus siete hijas. Moisés, si es que ha existido, era un Iniciado, y como tal un asceta; un Nazar, y no pudo casarse nunca. Esto es una alegoría como todo lo demás. Zipporah (la “resplandeciente”) es una de las ciencias Ocultas personificada, dada por Reuel-Jethro, el sacerdote iniciador de Midian, a Moisés, su discípulo egipcio. El “pozo”, a cuyo lado se sentó Moisés en su huida del Faraón, simboliza el “Pozo del Conocimiento”.
22 Págs. 128, 129 y en otras partes.
23 En hebreo el símbolo fálico Lingam y Yoni.
24 Véase vol. I, estancia IV, Sloka 3.
25 En este Escalón es donde se llega al plano del nivel o piso y a la entrada abierta de la Cámara del Rey, el “Santo de los Santos” egipcio.
26 El Candidato a la Iniciación personificaba siempre el Dios del Templo a que pertenecía, así como el Alto Sacerdote personificaba a Dios en todo tiempo; lo mismo que el Papa personifica a Pedro y hasta a Jesucristo al entrar en el Santuario interno, el “Santo de los Santos” cristiano.
27 Génesis, I, 27.
28 Jehovah dice a Moisés: “la suma de mi nombre es sacr, el portador del germen”: el falo. “Es... el vehículo de enunciación, y verdaderamente, como sacr, o portador del germen, su uso se transmitió a través de las edades al sacr-factum del sacerdote romano, y al sacr-ficio y sacr-mento de la raza que habla inglés”. (Source of Measures, pág. 236). De aquí que el matrimonio sea un sacramento en las Iglesias griega y romana.
29 London , 1684 , vol. I, págs. 120 y 121.
30 Ob. cit., pág. 67.
31 Source of Measures, pág. 159.
32 Ob. cit., pág. 187.
33 Ob. cit., pág. 271.
34 Del mismo autor. Véase También la Sección VIII de la Parte Segunda del presente volumen sobre “Simbolismo de los Nombres del Misterio Iao y Jehovah, en sus relaciones con la Cruz y el Círculo”.
35 En el Génesis (IV, 26) está mal traducido, “ y llamó su nombre Enos (hombre); entonces principiaron los hombres a llevar el nombre del Señor”, lo cual no tiene sentido, puesto que Adán y los otros han debido hacer lo mismo.
36 Estrictamente hablando, los judíos son una raza artificial aria, nacida en la India y perteneciente a la división caucásica. Nadie que conozca a los armenios y parsis puede dejar de reconocer en los tres el mismo tipo ario, caucásico. De los siete tipos primitivos de la Quinta Raza, sólo quedan ahora en la tierra tres. El profesor W. H. Flower dijo acertadamente en 1885: “No puedo resistir la conclusión a que han llegado tantas veces varios antropólogos, de que el hombre primitivo, como quiera que haya sido, se ha dividido en el transcurso de las edades en tres tipos extremos, representados por los caucásicos de Europa, los mogoles de Asia y los etíopes de África, y que todos los individuos existentes de las razas pueden clasificarse dentro de estos tipos”. (Discurso Presidencial en el Instituto Antropológico de la Gran Bretaña, etc.) Considerando que nuestra Raza ha llegado a su quinta subraza, ¿cómo puede ser de otro modo?
37 Siempre que se han señalado tales analogías entre los gentiles, los judíos y los últimos cristianos, ha sido costumbre invariable de estos decir que ha sido obra del Demonio que obligó a los paganos a imitar a los judíos, con objeto de arrojar una mancha en la religión del Dios uno, vivo verdadero. A esto replica Faber con mucha razón: “Algunos han imaginado que los Gentiles fueron copistas serviles de los israelitas, y que todos los puntos de semejanza fueron tomados de las Instituciones Mosaicas. Pero esta teoría no resuelve en modo alguno el problema; tanto porque encontramos la misma semejanza entre las ceremonias de naciones muy distantes de Palestina y los ritos de las que se encuentran muy próximas, cuanto porque parece increíble que todas ellas hubiesen adoptado una que era universalmente despreciada y odiada”. (Pagan Idolatry, I, 104.)
38 Lucas, I, 28. (Las azucenas, en este sentido, no están mencionadas en el texto, pero los pintores medievales representaban a Gabriel llevando una vara de azucenas en su mano izquierda. Véase Douay.).
39 Sus columnas consagradas (piedras sin labrar) erigidas por Abraham y Jacob, eran Lingams.
40 Ob. cit., pág. 67
41 Véase Introduction to the Old Testament, así como Elohistic and Jehovistic Writers, por el Obispo Colenso.
42 Gnostics and their Remains, de King, pág. 327, segunda edición.
43 Ibid., pág. 326.

