martes, 10 de junio de 2014

SECCIÓN  X
LA CRUZ Y LA DÉCADA PITAGÓRICA

    1 The Ordinances of Manu, I, 16; traducción de Burnell, pág. 3, nota.
    2  Ibid., 27; pág. 5.
    3  Vol. II, págs. 37 y siguientes.
    4  Orthodoxie maconnique Suivie de la Maconnerie Occulte et de l’Institution Hermétique, J. M. Ragón, pág. 430; para lo que sigue véase también todo el capítulo XXVII, “Puissance des Nombres d’après Pythagore”.
    5  La razón de ello es sencilla, y la expusimos en Isis sin Velo. En geometría, una línea recta no representa una figura perfecta, así como tampoco dos líneas rectas pueden constituirla. El triángulo es la primera figura perfecta.
    6  Ragón, ibid., pág. 428, nota.
    7  Ibid., pág. 431.
    8  Ob. cit., pág. 113.
    9  Ahora bien; ¿cuál es el significado y la razón de esta figura? La razón es que Manas es el quinto principio, y que el Pentágono es el símbolo del Hombre; no sólo del hombre de cinco miembros, sino más bien el HOMBRE, pensante y consciente.
    10  La razón de esto se hace evidente cuando se estudia la simbología egipcia.. Véase más adelante.
    11  Ibid., pág. 114.
    12  Ibid., págs. 114-115.
    13  Libro de los Muertos, LXXXVIII, 2.
    14  Philosophumena, V, 14.
    15  Véase Philosophumena, V, 14.
    16  Así sucede con la quinta cabeza de Brahmâ, que se dice se perdió, reducida a cenizas por el “ojo central” de Shiva; Shiva siendo también Panchânana, el “de cinco caras”. De este modo se conserva el número y se mantiene el secreto sobre el verdadero significado esotérico.
    17  “Cuando el Sol pase tras el grado 30 de Makara y no vuelva a alcanzar el signo de Mina (Piscis), entonces habrá llegado la Noche de Brahmâ”.
    18  Muerte de todas las cosas físicas, verdaderamente; pero Mâra es también el apresurador inconsciente del nacimiento de lo Espiritual.
    19  Osiris es llamado en el Libro de los Muertos (CXLII, B, 17) “Osiris, el doble cocodrilo”. “Él es el buen y mal Principio; el Sol del Día y de la Noche, el Dios y el Hombre mortal”. Por tanto, el Macrocosmo y el Microcosmo.
    20  Ob. cit., pág. 117.
    21  Gnostics and their Remains, de King, pág. 297.
    22  Reflexionando sobre la cruz, el autor de The Source of Measures muestra que este candelabro del Templo “estaba de tal modo compuesto que, contando por cada lado, había cuatro lámparas; mientras que en el ápice, habiendo una común a ambos lados, contábanse de hecho tres en un lado y cuatro en el otro, haciendo en total el número 7, basado en la misma idea propia en común con el desarrollo de la cruz. Tómese una tira de una unidad de ancho por tres unidades de largo y colóquesela inclinada; tómese otra de cuatro unidades de largo y colóquesela sobre la otra con inclinación contraria, formando el extremo superior de la de cuatro unidades de largo, el ángulo o ápice de un triángulo. Éste es el desenvolvimiento del candelabro. Ahora bien; quítese la línea de tres unidades de largo, y crúcesela sobre la de cuatro unidades, y resultará la  forma de la cruz. La misma idea se encuentra en los seis días de la semana del Génesis, coronados por el séptimo, el cual era usado como base de la medida circular” (pág. 51).
    23  De un manuscrito que se supone ser de St. Germain, incorporado por Ragón; ob. cit., pág. 434.
    24  No tenía tal significado en el principio, ni durante las primeras dinastías.
    25  De un manuscrito inédito.
    26  De un manuscrito de St. Germain.
    27  Sin embargo, este sentido, si se llega a dominar, se verá que es la segura caja que contiene las llaves de la Sabiduría Secreta. A la verdad, una caja tan profusamente adornada, que sus fantásticas labores esconden y ocultan por completo todos los resortes para abrirla, haciendo creer así a los intuitivos que no tiene ni puede tener abertura alguna. Sin embargo, las llaves están allí, profundamente enterradas, aunque siempre presentes para aquel que las busca.
    28  Vishnu Purâna, I, XV; trad. de Wilson, II, 29.
    29  Citado en The Natural Genesis de Gerald Massey, I, 427.
    30  Para los cristianos, es innegable. Para los simbólogos precristianos, era, como se ha dicho, la Cama o Lecho de Tortura durante el Misterio de la Iniciación, siendo colocado el “Crucifijo” horizontalmente en el suelo, y no derecho, como en el tiempo en que se convirtió en patíbulo romano.
    31  Así era, y no podía ser de otro modo. Juliano, el Emperador, era un Iniciado, y como tal, conocía bien el “significado misterioso”, tanto metafísico como físico.
    32  Ob. cit., ibid., pág. 433.
    33 Libro de los Muertos, XXXIX. Apophis o Apap es la Serpiente del Mal, el símbolo de las pasiones humanas. El Sol (Osiris-Horus) lo destruye, y Apap es derribado, atado y encadenado. El Dios Aker, el “Jefe de la Entrada del Abismo” de Aker, el Reino del Sol (XV, 39), lo sujeta. Apophis es el enemigo de Ra (la Luz), pero el “¡gran Apap ha caído!”, exclama el Difunto. “El Escorpión te ha herido en la boca”, dice al enemigo vencido (XXXIX, 7). El Escorpión es el “gusano que nunca muere”, de los cristianos. Apophis está atado sobre la Tau o Tat, “emblema de la estabilidad”. (Véase la erección de Tat en Tatoo, XVIII).
    34  Así la tienen las criptas de las regiones Cishimaláyicas, en donde viven Iniciados, y en donde se colocan sus cenizas durante siete años lunares.
    35  The Natural Genesis, I, 432.
    36  La Cruz y el Árbol son idénticos y sinónimos en simbolismo.
    37  LVII, 3.
    38  Ibid., 5.
    39  Sermón CLX.