2 De aquí que los Iniciados en Grecia llamaron a la Tau “hijo de Gaia”, “salido de la Tierra”, como Tityos en la Odisea (VII, 324).
3 Ragón, Orthodoxie Maconnique, etc., págs. 432-433.
4 Ibid. pág. 433, nota.
5 Véase el Mahâbhârata, e. g., III, 189, 3, donde Vishnu dice: “Yo llamé el nombre del agua Nârâ en los tiempos antiguos, y por lo tanto me llamo Nârâyana, pues ésta era siempre la mansión en que me movía (Ayana)”. En el Agua, o el Caos, el “Principio Húmedo” de los griegos y de Hermes, es donde fue arrojada la primera semilla del Universo. “El Espíritu de Dios” se mueve sobre las oscuras aguas del Espacio”; de aquí que Thales haga de ellas el elemento primordial y anterior al Fuego, que estaba aún latente en ese Espíritu.
6 Véase la estatua de bronce de Shiva Tripurântaka, “Mahâdeva destruyendo a Tripurâsura”, en el Museo de la India House.
7 Ragón, ibid., pág. 433, nota.
8 Hay sabios brahmanes que han protestado contra nuestra división septenaria. Tienen razón desde su propio punto de vista, y nosotros la tenemos desde el nuestro. Dejando fuera del cálculo los tres aspectos, o principios adjuntos, sólo aceptan cuatro Upâdhis, o Bases, incluyendo el Ego -la imagen reflejada del Logos en el Kârana Sharira- y aun “estrictamente hablando... sólo tres Upâdhis”. Para la filosofía puramente teóricometafísica, o para objetos de meditación, pueden bastar estos tres, como lo muestra el sistema Târaka Yoga; pero para la enseñanza práctica oculta, nuestra división septenaria es la mejor y más fácil. Esto, sin embargo, es sólo asunto de escuela y preferencia.
9 Commentary, libro IX, f. 19.
10 Los protistas no son animales. Se recomienda al lector que tenga presente que, cuando hablamos de “animales”, nos referimos sólo a los mamíferos. Los crustáceos, peces y reptiles son contemporáneos, y la mayor parte precedieron al hombre físico en esta Ronda. Todos fueron bisexuales, en todo caso, antes del período de los mamíferos en la última parte de las edades Secundaria o Mesozoica, más cerca aún de la era Paleozoica que de la Cenozoica. Los mamíferos marsupiales más pequeños son contemporáneos de los enormes reptiles monstruos de la edad Secundaria.
11 Eneida, VI, 725-729 . “Primeramente el Espíritu (Divino) interno sostiene los cielos, la tierra y las planicies de agua, el orbe de la luna y las resplandecientes estrellas y la mente (Eterna) difundida por todas partes (en la Naturaleza). De esto procedió la raza de hombres y animales, los principios vitales de la especie voladora y los monstruos que el Océano cría bajo su superficie lisa de cristal”. “Todo procede del Éter y de sus siete naturalezas” -dicen los Alquimistas. La ciencia sólo conoce éstas en sus efectos superficiales.
12 Compárese Descent of Man, pág. 164.
13 Land and Water, de Bartlett.
14 La Filosofía Vedantina Advaitin clasifica a ésta como la Trinidad más elevada, o más bien como el aspecto Trinitaria de Chinmâtra (Parabrahman); que ellos explican como la “Mera Potencialidad de Prajnâ”, el poder o la capacidad que produce la percepción; Chidâkâsham, el campo o plano infinito de la Conciencia Universal; y Asat (Mûlaprakriti), o la Materia No diferenciada. (Véase “Personal and Impersonal God” en Five Years of Theosophy, pág. 203).
15 Materia Diferenciada existente en el Sistema Solar -abstengámonos de tocar a todo el Kosmos- en siete estados diferentes; y Prajnâ, o la facultad de la percepción, existiendo igualmente en siete aspectos diferentes que corresponden a los siete estados de Materia, debe haber necesariamente siete estados de conciencia en el hombre; y con arreglo al mayor o menor desarrollo de estos estados, fueron planeados los sistemas de las religiones y filosofías.
16 Representado como el Dios celoso, iracundo, turbulento y siempre en acción; vengativo y sólo bueno para su “pueblo escogido”, cuando obtenía su gracia.
17 Noé y sus tres Hijos son el símbolo colectivo de este Cuaternario en muchas y diversas aplicaciones, siendo Cam el principio Caótico.
18 The Source of Measures, pág. 65. El autor explica: “Nótese que en hebreo, Jared, el padre de Enoch, está construido de modo a ser “el monte de descenso”, y se dice que es lo mismo que Ararat, en el cual se apoya la estructura cúbica de Noé, o el fundamento de la medida, Jared, en hebreo, es ...... Las derivaciones radicales son las mismas que las de Ararat, de acre, de tierra. El ..... hebreo es literalmente en inglés Y R D, y de aquí que en Jared se encuentre literalmente nuestra palabra inglesa yard (y también ....., pues Jah, o Jehovah, es una vara). Es de notar que el hijo de Jared, o sea Enoch, vivió 365 años; y los comentadores rabínicos dicen de él que el período anual de 365 días fue descubierto por él, uniendo así otra vez los valores del tiempo y de la distancia, esto es, el tiempo del año (year en inglés), derivado por coordinación de yard, o Jared, el cual fue así su padre, en o por medio de Enoch; y verdaderamente, 1296 = yard (o Jared) x 4 = 5184, valor característico del día solar, en terceras partes, el cual, como se ha dicho, puede denominarse el padre, numéricamente, del año solar” (Ibid). Esto es, sin embargo, con arreglo a los métodos numéricos, astronómicos y kabalistas. Esotéricamente, Jared es la Tercera Raza y Enoch la Cuarta -pero como es arrebatado vivo, simboliza también a los elegidos salvados en la Cuarta, mientras que Noé es la Quinta desde el principio-, la familia salvada de las Aguas, eterna y físicamente.
19 VII, 2, 3.
20 Five Years of Theosophy, págs. 202-203.
21 Ibid., pág. 200.
22 Pytagorean Triangle, de Oliver, pág. 104.
23 De Anim. Procr., 1027.
24 Oliver, ibid., pág. 112.
25 Reuchlin è Cabala, II; Oliver, ibid. pág. 104.
26 En The Source of Measures, el autor muestra (págs. 50, 51) que la figura del cubo desdoblado, en relación con el círculo, “se convierte..., en una cruz propiamente dicha, o la forma de la tau; y la unión a ésta del círculo, produce la cruz ansata de los egipcios... al paso que el cubo sólo tiene seis caras, la representación de la cruz como cubo desarrollado, en barras cruzadas, presenta una cara del cubo común a dos barras, que se cuenta como perteneciendo a cada una (esto es, contado una vez horizontal y otra verticalmente)...; cuatro para la barra derecha y tres para la que la cruza; en junto siete. Aquí tenemos los famosos 4, 3 y 7”. La Filosofía Esotérica explica que el cuatro es el símbolo del Universo en su estado potencial, o de Materia Caótica, y que requiere el Espíritu para penetrarla activamente; esto es, el Triángulo primordial abstracto tiene que dejar su cualidad de una dimensión y esparcirse a través de esa Materia, formando así una base manifestada en el espacio de tres dimensiones, a fin de que el Universo se manifieste inteligiblemente. Esto se verifica por medio del cubo desarrollado. De aquí la cruz ansata ............como símbolo del hombre, de la generación y de la vida. En Egipto, el Ankh significaba el “alma”, la “vida” y la “sangre”. Es el hombre viviente, con alma, el septenario.
27 Supra, pág. 158.
28 Oliver, ibid., pág. 114.
29 Pythag., pág. 61.
30 Oliver, ibid., pág. 172.
31 De Plac. Phil., pág. 878.
32 Véase Oliver, ibid., pág. 106.
33 Ibid., pág. 108.
34 Reuchlin, ut supra, pág. 689; Oliver, ibid., págs. 112, 113.
35 Oliver, ibid., pág. 118.
36 Bucolica. Ecl., VIII, 75.
37 Philo, De Mund. Opif.; Oliver, ibid., pág. 172.
38 Los siete Planetas no están limitados a este número porque los Antiguos no conociesen otros, sino sencillamente porque eran las “Casas” primitivas o primordiales de los siete Logos. Puede haber nueve o noventa y nueve planetas descubiertos; pero esto no altera el hecho de ser sólo estos siete los sagrados.
39 Oliver, ibid., págs. 173-174.
40 Ibid., loc. cit.
41 The Natural Genesis, I, 545.
42 Ibid.
43 Timoeos, III; ibid.
44 Oliver, ibid., pág. 175.
45 Véase parte F. “Las Siete Almas de los egiptólogos” de esta misma Sección.
46 Los Siete Centros de Energía desarrollados, o hechos objetivos por la acción de Fohat sobre el Elemento Uno; o, de hecho, el “Séptimo Principio” de los Siete Elementos que existen en todo el Kosmos manifestado. Podemos en este punto decir que ellos son, en verdad, los Sephiroth de los kabalistas; los “Siete dones del Espíritu Santo” en el sistema cristiano; y en un sentido místico, los siete hijos de Devaki, muertos por Kansa antes del nacimiento de Krishna. Nuestros siete principios simbolizan todo esto. Tenemos que dejarlos o separarnos de ellos antes de alcanzar el estado de Krishna o de Cristo, el Jivanmukta, y concentrarnos por completo en el más elevado, el Séptimo o el Uno.
47 Moloa es el destino, no el “Hado” en este caso, pues es una apelación, y no un nombre propio (véase la trad. de Wolf, Odyssey, XXII, 413). Pero Moira, la Diosa de Hado, es una deidad que, como Aîoa, da a todos su parte de bien y de mal (Diccionario de Liddell y Scott), y es, por tanto, Karma. Por esta abreviación, sin embargo, se significa el sujeto al destino o Karma, el Yo o Ego, y lo que vuelve a nacer. Tampoco es .......... nuestra conciencia, sino nuestro Buddhi; ni es la “falsificación” del Espíritu, sino “modelado con arreglo al mismo” o un “doble” (Aristoph, Thesmophor., 27) del espíritu, el cual es Buddhi, como vehículo de Âtmâ.
48 The Gnostics and their Remains, págs. 37-38.
49 Rig Veda, III, 54, 16; II, 29, 3, 4.
50 El profesor Roth (en el Diccionario de Peter) define a los Angirasas como una raza de Seres superiores, intermedia entre Dioses y Hombres; mientras que el profesor Weber, siguiendo su invariable costumbre de modernizar y antropomorfizar lo divino, ve en ellos los sacerdotes originales de la religión que era común a los indo-arios y persas. Roth tiene razón. “Angirasas” era uno de los nombres de los Dhyânis o Intructores-Devas (Guru-Devas), de los Iniciados de los últimos tiempos de la Tercera Raza, de la Cuarta y hasta de la Quinta.
51 Ibid., , 62, 1, 4.
52 Ibid., X, 90, 1.
53 Ibid., X, 90, 5.
54 Rig Veda, X, 113-15.
55 Ibid., IO, 35, 8.
56 Ibid., loc. cit.
57 Ibid., IX, 86, 29.
58 Sólo son tres los Continentes sumergidos o de otro modo destruidos -pues el primer Continente de la Primera Raza existe hasta hoy y durará hasta lo último- que se describen en la Doctrina Secreta: el Hiperbóreo, el Lemuro (adoptando el nombre conocido ahora por la Ciencia) y el Atlante. La mayor parte de Asia surgió de debajo de las aguas después de la destrucción de la Atlántida; el África vino aún más tarde, mientras que Europa es el quinto y último continente, siendo mucho más antiguas algunas partes de las dos Américas. Pero de esto hablaremos más adelante. Los Iniciados que escribieron los anales de los Vedas, o sean los Rishis de nuestra Quinta Raza, lo verificaron en un tiempo en que la Atlántida se había ya sumergido. La Atlántida es el cuarto continente que apareció; pero el tercero que desapareció.
59 Compárese con Vishvakarman.
60 Ibid., X, 20, 1, 16.
61 No es esta enseñanza Arcaica tan anticientífica, toda vez que uno de los más grandes naturalistas de la época, el difunto profesor Agassiz, admitía la multiplicidad de los orígenes geográficos del hombre, y la sostuvo hasta su muerte. La unidad de la especie humana era aceptada por el ilustre profesor de Cambridge (Estados Unidos de América) del mismo modo que la aceptan los Ocultistas, a saber: en el sentido de su homogeneidad esencial y original, y de su origen de una sola y misma fuente; v. g.: los negros, los arios, los mogoles, etc., han tenido origen del mismo modo y proceden de los mismos antecesores. Estos últimos eran todos de una esencia, aunque diferenciada, puesto que pertenecían a siete planos que difieren en grado, aunque no en especie. Esa diferencia física original fue sólo un poco más acentuada más adelante, por la de las condiciones geográficas y de clima. Ésta no es la teoría de Agassiz, por supuesto, sino la versión esotérica. Este punto es tratado de lleno en la Addenda, Parte III.
62 Véase la enumeración de las siete Esferas -no los “Karshvare de la tierra” como generalmente se cree- en el Fargard, XIX, 30 y siguientes.
63 Los siete Mundos son, como se ha dicho, las siete Esferas de la Cadena, cada una presidida por uno de los siete “Grandes Dioses” de todas las religiones. Cuando las religiones se degradaron y antropomorfizaron, y casi se olvidaron las ideas metafísicas, la síntesis o lo más elevado, el séptimo fue separada del resto, y esa personificación se convirtió en el octavo Dios, a quien el Monoteísmo trató de unificar, pero fracasó. En ninguna religión exotérica es Dios realmente uno, si se le analiza metafísicamente.
64 Los seis globos invisibles de nuestra Cadena son a la vez “Mundos” y “Tierras”, como lo es el nuestro, aunque invisibles. Pero ¿en dónde podían estar las seis Tierras invisibles en este Globo?
65 Vendidâd, Sacred Books of the East, vol. IV, págs. LIX, LX y nota.
66 Vease Rig Veda, I, 34; III, 56; VII, 21, 16, y V, 60, 6.
67 Vendidâd, ob. cit., pág. 13.
68 La muerte sólo vino después que el hombre se convirtió en ser físico. Los hombres de la Primera Raza, y también los de la Segunda, se disolvían y desaparecían en su progenie.
69 Ob. cit., pág. 12
70 I, XXIV, 1.
71 Vishnu Purâna, trad. de Wilson, I, LXXX.
72 Según dice Parâshara: “Éstas son las siete personas por quienes han sido protegidos, en los diversos Manvántaras, los seres creados. Porque el mundo todo ha sido penetrado por la energía de la Deidad, se le da el nombre de Vishnu, de la raíz Vish, “entrar” o “penetrar”; pues todos los dioses, los Manus, los siete Rishis, los hijos de los Manus, los Indras, los soberanos de los dioses, todos no son más que el poder impersonal (Vibhûtayah, potencias) de Vishnu”. (Ibid., III, 18, 19). Vishnu es el Universo; y el Universo mismo está dividido, según el Rig Veda, en siete regiones - lo cual debe ser autoridad suficiente, en todo caso para los brâhmanes.
73 Ibid., III, 15.
74 Himno XIX, 53.
75 Vishnu es todo: los mundos, las estrellas, los mares, etc. Vishnu “es todo lo que existe, todo lo que no existe... (Pero) no es una substancia (Vastubhûta)”. (Vishnu Purâna, libro II, cap. XII, traducción de Wilson, II, 309). “Lo que la gente llama el Dios más elevado, no es una substancia, sino la causa de ella; ninguna que exista aquí, allí ni en ninguna parte; no lo que vemos, sino aquello en lo cual todo está: el Espacio”.
76 Vishnu Purâna, trad. de Wilson, II, 306.
77 Por tanto, se dice en los Purânas que la vista por la noche de Dhruva, la estrella polar, y del Puerco marino celeste (Shishumâra, una constelación), “hace expiar cualquier pecado que se haya cometido durante el día” (Ibid., pág. 306). El hecho es que los rayos de las cuatro estrellas en el “círculo de la aparición perpetua” -la Agni, Mahendra, Kashyapa y Dhruva, colocadas en la cola de la Osa Menor (Shishumâra)-, enfocados de cierto modo y sobre cierto objeto, producen resultados extraordinarios. Los Astromágicos de la India comprenderán lo que esto significa.
78 Ibid., III, 15.
79 Dowson, Hindu Classical Dictionary, sub voce “Shiva”, pág. 298.
80 Vishnu Purâna, ob. cit. II, 78.
81 En el Râmâyana, el que hace esto es Bala-Râma, el hermano mayor de Krishna.
82 Respecto del origen de Rudra, se declara en algunos Purânas que su progenie (espiritual), creada en él por Brahmâ no está limitada a los siete Kumâras ni a los once Rudras, etc., sino que “comprende un número infinito de seres iguales en personas y medios a su padre (virgen). Alarmado ante su fiereza, número e inmortalidad, Brahmâ pide a su hijo Rudra que forme criaturas de naturaleza diferente y mortal”. Rudra rehusa crear, y desiste, etc.; por tanto, Rudra es el primer rebelde. (Linga, Vâyu, Matsya y otros Purânas).
83 Se dice que Diti fue frustrado en el Dvâpara Yuga, durante aquel período en que florecía la Cuarta Raza.
84 A pesar de la terrible confusión evidentemente intencionada, de los Manus Rishis y de su progenie en los Purânas, vese, sin embargo, clara una cosa: ha habido y habrá siete Rishis en cada Raza-Raíz, llamada también Manvántara en los libros sagrados, así como hay catorce Manus en cada Ronda, siendo idénticos los Dioses-directores, los Rishis y los hijos de los Manus. (Véase Vishnu Purâna, trad. de Wilson, III, 19). En el Vishnu Purâna se dan seis Manvántaras, siendo el séptimo el nuestro. El Vâyu Purâna proporciona la nomenclatura de los hijos de los catorce Manus de cada Manvántara, y de los hijos de los siete Sabios o Rishis. Estos últimos son la progenie de los Progenitores de la humanidad. Todos los Purânas hablan de los siete Prajâpatis de este período o Ronda.
85 “Châkshusha era el Manu del sexto peródo (Tercera Ronda y Tercera Raza), en el cual Indra era Manojava” -Mantradruma en el Bhâgavata Purâna. (Vishnu Purâna, trad. de Wilson, III, 11-12). Como hay una perfecta analogía entre la Gran Ronda (Mahâkalpa), cada una de las siete Rondas y cada una de las siete grandes Razas en cada una de las Rondas, el Indra del sexto período o Tercera Ronda corresponde por tanto al final de la Tercera Raza, en el tiempo de la Caída o separación de los sexos. Rudra, como padre de los Maruts, tiene muchos puntos de contacto con Indra, el Marutvân, o “Señor de los Maruts”. Se dice ue Rudra recibió su nombre a causa de su llanto. De aquí que Brahmâ lo llamase Rudra; pero lloró siete veces más y obtuvo así otros siete nombres, de los cuales usa uno durante cada “período”.
86 Ibid., II, 231.
87 En el Vishnu Purâna, libro II, cap. IV (Wilson, II, 205-207, se afirma que la “Tierra”, con sus continentes, montañas, océanos y corteza externa, tiene cincuenta crores (quinientos millones) de Yojanas de extensión”; a lo cual observa el traductor: “Esto comprende las esferas planetarias; pues el diámetro de las siete zonas y océanos -siendo cada océano del mismo diámetro que el continente que encierra, y cada sucesivo continente teniendo dos veces el diámetro del que le precede- llega a ser de dos crores o cincuenta y cuatro lakhs... Siempre que se observen contradicciones en diferentes Purânas, deben atribuirse... a diferencias de Kalpas y similares”. “Similares” debe entenderse “a significado oculto”, explicación que se reserva el comentador, el cual escribe con fines exotéricos sectarios, y que fue mal comprendido por el traductor por varias otras razones, la menor de las cuales es su ignorancia de la Filosofía Esotérica.
88 El Fénix, aunque generalmente relacionado con el Ciclo Solar de 600 años -el ciclo occidental de los griegos y otras naciones-, es un símbolo genérico de diversas clases de ciclos, deduciéndose o añadiéndose ceros, según sea el ciclo a que se refiera.
89 Véase Book of Ali, traducción rusa.
90 El verbo figura en tiempo pasado, porque el libro es alegórico y tiene que velar las verdades que contiene.
91 Oriental Collections, II, 119; citado por Kenealy, ob. cit., páginas 175, 176.
92 Ibid., loc. cit.
93 Ob. cit., XVII, 9, 10.
94 Sección VI; Levítico, XXIII, 15 y siguientes.
95 Vie de Notre Seigneur Jésus-Christ, Introducción, citado por De Mirville, Des Esprits, IV, 50.
96 Véase Suidas, sub voc.
97 Plinio, Hist. Nat., VII, 56.
98 “Menses in quinos dies descripserunt dies” (LVIII, 9).
99 Lib. I, cap. 26.
100 Hist. Nat., VII, 48 y Life of Numa, 16.
101 Mém. Acad. Ins., XVI, cap. 48; III, 183.
102 Voyage en Sibérie, III, 19.
103 Las esferas de acción de las Fuerzas combinadas de la Evolución y Karma, son: 1º, lo Supraespiritual o Noumental; 2º, lo Espiritual; 3º, lo Psíquico; 4º, lo Astro-etéreo; 5º, lo Subastral; 6º, lo Vital, y 7º, las Esferas puramente físicas.
104 Adbhûtam, véase Rig Veda, X, 105.
105 En el Hinduismo, según lo comprenden los Orientalistas, en el Rig Veda, los tres Rajâmsi se refieren a los tres “pasos” de Vishnu; su paso superior ascendente perteneciendo al mundo más elevado (Rig Veda, VII, 99, 1; compárese, I, 155, 5). Es el Divo Rajah, o el “firmamento”, según ellos creen. Pero es algo además de esto en Ocultismo. La sentencia, pâreshu gûhyeshu vrateshu (compárese, I, 155, 3, y IX, 75, 2, y también, X, 114), del Rig Veda, tiene aún que explicarse.
106 Medical Review, julio 1844.
107 H. Grattan Guinness, F. R. G. S., en su Approaching End of the Age, pág. 258.
108 Lancet, 1842, 1843.
109 Después de presentar un número de ejemplos de la historia natural, el doctor añade: “Los hechos que brevemente hemos considerado son hechos generales, y no pueden tener lugar, día tras día, en tantos millones de animales de toda especie, DESDE LA LARVA U OVUM DE UN DIMINUTO INSECTO, HASTA EL HOMBRE, en períodos definidos, sólo por mera casualidad o coincidencia... En resumen, creo yo que es imposible dejar de llegar a la conclusión general de que en los animales ocurren cambios cada tres días y medio, cada siete, catorce, veintiuno y veintiocho, o cada número definido de semanas” -ciclos septenarios-. También declara el mismo doctor Laycock que: “Cualquiera que sea el tipo que la fiebre exhiba, habrá un paroxismo en el séptimo día... el catorce será notable como día de cambio... (teniendo lugar la cura o la muerte). Si el cuarto (paroxismo), y... la mejoría... se verá al día catorce... a saber, a las tres o cuatro de la tarde, cuando el sistema se encuentra más débil”. (Approaching End of ghe Age, por Grattan Guinnes, págs. 258 a 269, en donde está citado).
Esto es “adivinación” pura por medio de cálculos cíclicos, y está relacionado con la Astrolatría y Astrología Caldea. De este modo, la Ciencia Materialista -en su medicina, la más materialista de todas- aplica nuestras leyes Ocultas a las enfermedades, estudia con su ayuda la historia natural, reconoce su presencia como un hecho en la naturaleza, y sin embargo desdeña el mismo conocimiento arcaico cuando los Ocultistas lo pretenden. Pues si el misterioso Ciclo Septenario es una ley en la naturaleza, y lo es, según se ha probado; si se ve que influye tanto en la evolución como en la involución (o muerte) en los reinos de la entomología, ictiología y ornitología, y en el reino de los mamíferos y del hombre, ¿por qué no ha de estar presente y actuando en el Kosmos, en general, y en sus divisiones naturales (aunque ocultas) de tiempo, razas y desarrollo mental? Y ¿por qué, además, los Adeptos más antiguos no han de haber podido estudiar y dominar por completo estas leyes cíclicas bajo todos sus aspectos? En efecto, el doctor Stratton declara como un hecho fisiológico y patológico que “en salud el pulso humano es más frecuente por la mañana que por la tarde, en seis días de cada siete; y que en el séptimo día es más lento”. (Edinburgh Medical and Surgical Journal, enero 1843; ibid., loc. cit.) ¿Por que, pues, no ha de poder un Ocultista mostrar lo mismo en la vida cósmica y terrestre, en el pulso del Planeta y de las Razas). El doctor Laycock divide la vida en tres grandes períodos septenarios: el primero y el último extendiéndose sobre 21 años, y el período central o fuerza de la vida, durando 28 años, o cuatro veces siete. Subdivide el primero en siete etapas distintas, y los otros dos en tres períodos menores, y dice que: “La unidad fundamental de los períodos mayores es una semana de siete días, teniendo cada día doce horas, y que los múltiplos sencillos y compuestos de esta unidad determinan la duración de estos períodos, por la misma razón que los múltiplos de la unidad de doce horas determinan los períodos menores. Esta ley auna todos los fenómenos vitales periódicos, y enlaza los períodos observados en los animales anulosos más inferiores, con los del hombre mismo, el más elevado de los vertebrados .” (Ibid., pág. 267). Si la Ciencia hace esto, ¿por qué ha de despreciar la información Oculta de que -usando el lenguaje del doctor Laycock- una Semana de la Quincena Manvantárica (Lunar), de catorce Días (o siete Manus), la Quincena de doce Horas en un Día representando siete Períodos o siete Razas - ha pasado ya? La humanidad ha vivido más de “una semana de siete días, cada día siendo de doce horas”, puesto que han desaparecido para siempre tres y media Razas, la Cuarta está sumergida, y nos encontramos ahora en la Quinta Raza.
110 Ob. cit., pág. 269.
111 Respecto de la duración de tales ciclos o Yugas, véase Vriddha Garga y otras secciones astronómicas antiguas (Jyotisha). Varían ellos desde el ciclo de cinco años -que llama Colebrooke “el ciclo de los Vedas”, especificado en los preceptos de Parâshara, “base del cálculo para ciclos más largos” (Miscell. Essays, I, 106 y 108)- hasta el Mahâ Yuga o el famoso ciclo de 4.320.000 años.
112 La palabra hebrea “semana”, es siete; y cualquier espacio de tiempo dividido por siete hubiera sido entre ellos una “semana” -hasta 49.000.000 de años, por ser siete veces siete millones-. Pero sus cálculos son completamente septiformes.
113 Brahmâ crea en el primer Kalpa, o en el primer día, varios “animales para sacrificios” (Pashavah), o los cuerpos celestes y los signos del Zodíaco, y “plantas”, las cuales emplea en sacrificios al comienzo del Tretâ Yuga. El significado esotérico lo muestra procediendo cíclicamente y creando Prototipos astrales en el arco espiritual descendente, y después en el arco físico ascendente. Este último es la subdivisión de una creación doble, subdividida también en siete grados descendentes y siete ascendentes del Espíritu cayendo, y de la Materia ascendiendo; lo inverso de lo que sucede -como un espejo que refleja el lado derecho en el izquierdo- en este Manvántara nuestro. Lo mismo es esotéricamente en el Génesis Elhoítico (cap. I), y en la copia Johovática, que en la cosmogonía inda.
114 Ob. cit., ves. 70, 71, 80; The Kabbalah Unveiled, S. L. MacGregor Mathers, págs. 120 y 121.
115 “La Santa Asamblea Mayor”, V. 1.160 (Ibid., pág. 255).
116 Véase Vishnu Purâna, I, V.
117 Es muy sorprendente ver a teólogos y eruditos orientales expresando indignación por el “gusto depravado” de los místicos hindúes, que no contentos con haber “inventado” los Hijos nacidos de la Mente de Brahmâ, hacen surgir Rishis, Manus y Prajâpatis de todas clases de varias partes del cuerpo de su progenitor primordial, Brahmâ. (Véase la nota de Wilson en su Vishnu Purâna, I, 102). Porque el público en general no conoce la Kabalah, clave y glosario de muchos Libros Mosaicos velados, se imagina por ello el clero que la verdad no llegará nunca a saberse. Que se lean los textos ingleses, hebreos o latinos de la Kabalah, traducida ahora tan hábilmente por varios eruditos, y se verá que el Tetragrammaton, el cual es el IHVH hebreo, es también el “Árbol Sephirotal” -esto es, contiene todos los Sephiroths excepto Kether, la corona- y el Cuerpo unido del Hombre Celeste (Adam Kadmon), de cuyos miembros emana el Universo y todo lo que hay en él. Se verá, además, que la idea en los Libros Kabalísticos, los más importantes de los cuales en el Zohar son el “Libro del Misterio Oculto” y los de “Santa Asamblea Mayor” y “Menor”, es enteramente fálica y expresada muchísimo más crudamente que lo está el cuádruple Brahmâ en cualquiera de los Purânas. (Véase The Kabbalah Unveiled, por S. L. MacGregor Mathers, capítulo XXII de la “Santa Asamblea Menor”, acerca de los restantes miembros del Microprosopus). Porque este “Árbl de la Vida” es también el “Árbol del conocimiento del Bien y del Mal”, cuyo misterio principal es el de la procreación humana. Es un error considerar que la Kabalah explica los misterios del Kosmos o de la Naturaleza; sólo explica y quita el velo a algunas alegorías de la Biblia, y es más esotérica que ésta.
118 Simplificado en la Biblia inglesa a: “¿Está el Señor (!!) entre nosotros, o no?”
119 Versículo 83; ob. cit., pág. 121.
120 Los traductores interpretan a menudo la palabra “Compañero” (Ángel, y también Adepto) por “Rabino”, lo mismo que los Rishis son llamados Guru. El Zohar es, a ser posible, más oculto que el Libro de Moisés; para leer el “Libro del Misterio Oculto” se necesitan las claves que proporciona el Libro de los Números genuino caldeo, el cual no es público.
121 Versículos 1152, 1158, 1159; ob. cit., pág. 254.
122 I. Pedro, II, 4-5.
123 “La Santa Asamblea Mayor”, vers. 1160, 1161; ob. cit., pág. 255 (The Kabbalah Unveiled).
124 Véase Vol. III, pás.
125 Ob. cit., I, 297, seg. ed.
126 Lo es. Pero los Âgneyâstras son “armas arrojadizas” de fuego, no armas “de filo”; pues hay alguna diferencia entre Shastra y Astra en sánscrito.
127 Sin embargo, hay algunos que pueden saber algo de estas cosas, aun fuera de las líneas del autor, por mucho que abarquen, como es innegable.
128 Este eslabón, lo mismo que otros, fue señalado por la escritora nueve años antes de la aparición de la obra de que citamos lo anterior, a saber: en Isis sin Velo, obra llena de tales eslabones guías entre el pensamiento antiguo, el medieval y el moderno; pero, desgraciadamente, editados con demasiado descuido.
129 ¡Eh! pero ¿cómo puede probar el sabio escritor que estos “comienzos” tuvieron lugar precisamente en Egipto, y no en otra parte; y sólo hace 50.000 años?
130 En efecto; y esto es precisamente lo que hacen los Teósofos. Nunca han pretendido ellos “inspiración original”, ni siquiera como la pretenden los médiums, sino que siempre han señalado, y señalan ahora, la “significación primaria” de los símbolos que atribuyen a otros países aun más antiguos que Egipto; significaciones, además, que emanan de una Jerarquía (o Jerarquías, si se prefiere) de Hombres Sabios vivientes -mortales a pesar de esa Sabiduría- que rechazan todo lo que tienda a lo sobrenatural.
131 Pero ¿dónde está la prueba de que los antiguos no quisieran significar precisamente lo que pretenden los Teósofos? Existen anales de lo que estos dicen, así como existen otros anales de lo que dice Mr. Gerald Massey. Sus interpretaciones son muy exactas, pero son también muy parciales. Seguramente la Naturaleza tiene más de un aspecto físico; pues la Astronomía, la Astrología, etc., están todas en el plano físico, no en el espiritual.
132 The Natural Genesis, I, 318. Es de temer que Mr. Massey no haya tenido éxito. Nosotros tenemos nuestros partidarios como él tiene los suyos, y la Ciencia Materialista se interpone y hace poco caso tanto de sus especulaciones como de las nuestras.
133 El hecho de que este sabio egiptólogo no reconozca en la doctrina de las “Siete Almas” según llama a nuestros “principios”, o “conceptos metafísicos”, sino sólo “la biología o fisiología primitiva del alma”, no invalida nuestro argumento. El conferenciante sólo toca dos claves, las que descubren los misterios astronómicos y fisiológicos del esoterismo, y deja fuera las otras cinco. De otro modo hubiera comprendido en seguida que lo que él llama las divisiones fisiológicas del Alma viviente del hombre son consideradas por los Teósofos como siendo también psicológicas y espirituales.
134 Ob. cit., pág. 2.
135 Ibid., loc. cit.
136 Ibid., loc. cit.
137 Ibid., loc. cit.
138 Ibid., pág. 4.
139 Éste es un gran error en la enumeración esotérica. Manas es el quinto, no el cuarto; y Manas corresponde precisamente a Seb, el quinto principio Egipcio, pues aquella parte de Manas que sigue a los dos principios superiores es el alma hereditaria, verdaderamente, el hilo brillante inmortal del Ego superior, al cual se adhiere el aroma espiritual de todas las vidas o nacimientos.
140 Ibid., pág. 2.
141 Ibid., págs. 2, 3.
142 Parece existir una confusión, que ha durado muchos siglos, en las mentes de los kabalistas occidentales. Llaman Ruach (Espíritu) a lo que nosotros llamamos Kâma Rûpa , mientras que para nosotros Ruach sería el “Alma Espiritual”, Buddhi, y Nephesh el cuarto principio, el Alma vital, animal. Eliphas Lévi cae en el mismo error.
143 Signatura Rerum, XIV, pars. 10, 14, 15; The Natural Genesis, I, 317.
144 Aurora, XXIV, 27.
145 ¡Éstas sí que son noticias! Esto nos hace temer que el conferenciante no haya leído nunca Buddhismo Esotérico antes de criticarlo. Hay demasiados errores en sus observaciones sobre él.
146 “The seven Souls of Man”, págs. 26-27.
147 Ibid., pág. 26.
148 The Theosophist, 1887 (Madras), págs. 705-706.
149 Según el Shvetâshavatara-Upanishad (C. I., vers. 3, 5, 7) , los Siddhas son aquellos que poseen desde su nacimiento poderes “sobrehumanos”, como también “conocimiento e indiferencia por el mundo”. Según las enseñanzas Ocultas, sin embargo, los Siddhas son Nirmânakâyas o “espíritus” -en el sentido de un espíritu individual, o consciente- de grandes Sabios procedentes de esferas de un plano superior al nuestro, que encarnan voluntariamente en cuerpos mortales para ayudar a la humanidad en su progreso ascendente. De aquí sus conocimientos, sabiduría y poderes innatos.
150 “The Sacred Books of the East”, VIII, 284 y sigs.
151 Me propongo seguir aquí el texto y no los comentarios del editor, el cual acepta la letra muerta de las explicaciones de Arjuna Mishra y Nilakantha. Nuestros orientalistas nunca se toman la molestia de pensar que si un comentador indígena no es un iniciado, no puede explicar con verdad, y si es un Iniciado no lo hará .
152 Véase Chhândogya, pág. 219, y el comentario de Shankara sobre el mismo. (En Sacred Books of the East, Anugîtâ).
153 El editor explica aquí y dice: “Presumo, devoto del brahman”. Nosotros nos aventuramos a asegurar que el “Fuego” o Yo, es el verdadero YO SUPREMO “relacionado con”, esto es, uno con Brahmâ, la Deidad Una. El “Yo” no se separa ya más del Espíritu Universal.
154 El “Yo Supremo”, dice Krishna, en el Bhagavad Gitâ (Sacred Books of the East), págs. 105 y sig.
155 Así como Mahat, o la Inteligencia Universal, nace primeramente o se manifiesta como Vishnu, y luego, cuando cae en la Materia y desarrolla conciencia propia, se convierte en egoísmo, así también Manas es de una naturaleza dual. Se halla respectivamente bajo el Sol y la Luna, pues como dice Shankarâchârya: “La Luna es la mente, y el Sol el entendimiento”. El Sol y la Luna son las deidades de nuestro Macrocosmo planetario, y por tanto, Shankara añade que: “La mente y el entendimiento son las deidades respectivas de los órganos (humanos)”. (Véase Brihadâranyaka, págs. 521 y siguientes). Esto es quizá por lo que Arjuna Mishra die que la Luna y el Fuego (el Yo, el Sol) constituyen el universo.
156 “El cuerpo en el alma”, según dicho que se atribuye a Arjuna Mishra, o más bien “el alma en el espíritu”; y, en un plano de desarrollo aún más elevado, el Yo o Âtman en el Yo Universal.
157 Ibid., pág. 288.
158 Ob. cit., pág. 179.
159 Prov., IX, i.

