2 Ibid.
3 La teoría darwinista ha sido tan estrujada, que hasta el mismo Huxley se vio una vez obligado a censurar su degeneración ocasional en “fanatismo”. Oscar Schmidt es un buen ejemplo del pensador que inconscientemente exagera el valor de una hipótesis. admite (The Doctrine of Descent and Darwinism, pág. 158) que la “selección natural... es en algunos casos... inadecuada..., en otros... no pertinente, porque la solución de la formación de las especies se encuentra en otras condiciones naturales”. Asegura también que los grados intermedios... faltan, lo cual nos da derecho a inferir con certeza la transición directa desde los mamíferos no placentales a los placentales” (pág. 271); que “nos vemos por completo reducidos a conjeturas y deducciones respecto del origen de los mamíferos” (pág. 268); y habla de los repetidos fracasos de los constructores de “genealogías hipotéticas”, y más especialmente de Haeckel, al paso que considera sus tentativas como valiosas (pág. 250). Sin embargo, asegura (pág. 194) que “lo que hemos ganado por la doctrina de la descendencia basada en la teoría de la selección... es el conocimiento de la relación de los organismos como seres consanguíneos”. ¿Es, pues, el conocimiento, según las concesiones que se acaban de citar, tan sólo sinónimo de conjetura y de teoría?
4 The Doctrine of Descent and Darwinism, pág. 268.
5 Ibid. págs. 273-275.
6 Rogamos se tenga presente que, aunque los animales, incluso los mamíferos, se han desarrollado con arreglo y en parte de los tejidos desechados por el hombre, sin embargo, el animal mamífero, como ser mucho más inferior, se convirtió en placental y se separó mucho antes que el homrbe.
7 Los hombres de Ciencia admiten ahora que Europa gozó en los tiempos Miocenos de un clima cálido; en los Pliocenos o Terciarios últimos, de un clima templado. La contienda de Littré respecto de la templada primavera de la época Cuaternaria -a cuyos depósitos pueden atribuirse los descubrimientos de M. de Perthes de utensilios de pedernal (desde cuyo tiempo el Somme ha desgastado su valle muchas veintenas de pies)- debe aceptarse con muchas reservas. Las reliquias del Valle de Somme son postglaciales, y positivamente indican la inmigración de salvajes durante uno de los períodos más templados que se sucedieron entre edades glaciales menores.
8 “De dónde proceden ellos (los antiguos hombres de las cavernas), no podemos decirlo” (Grant Allen). “Los cazadores paleolíticos del Valle del Somme no tuvieron origen en aquel clima inhospitalario, sino que penetraron en Europa desde una región más propicia”. (Doctor Southall, Epoch of the Mammoth, pág. 315).
9 Las estirpes puramente Atlantes, de que eran, en parte, descendientes directos los hombres de gran estatura de las cavernas de la época Cuaternaria, inmigraron en Europa mucho antes del período Glacial; de hecho, en períodos tan remotos como los Plioceno y Mioceno en la edad Terciaria. Los pedernales labrados miocenos de Thenay y los rastros del hombre plioceno descubiertos por el profesor Capellini, en Italia, atestiguan el hecho. Estos colonos eran parte de la que fue una vez raza gloriosa cuyo ciclo, desde el período Eoceno en adelante, había empezado a descender la escala.
10 La habilidad artística desplegada por los antiguos hombres de las cavernas hace que la hipótesis que los considera como aproximaciones del pithecanthropus alalus -ese monstruo mítico Haeckeliano- sea un absurdo que no necesita de ningún Huxley o Schmidt para exponerlo. Vemos en su habilidad en grabar una vislumbre de la cultura atlante que reaparece por atavismo. Téngase presente que Donnelly considera a la civilización europea moderna como una renaissance de la atlante. (Atlantis, págs. 237-264).
11 Philosophy Historical and Critical, Parte II, pág. 504, cap. “Sobre la Evolución Orgánica”.

