2 Philosophumana, VI, 48; citado por King, ob. cit., pág. 200.
3 Ob. cit., X, 3, 4.
4 Pistis Sophia, pá. 378; King, ibid., loc. cit.
5 Véase la Sección sobre “La Cronología de los Brahmanes”, en el volumen III de esta obra.
6 Según confesión de C. W. King, la gran autoridad en antigüedades gnósticas, estas joyas “gnósticas” no son obra de los gnósticos, sino que pertenecen a períodos precristianos, y son obra de “magos” (ob. cit ., pág. 241).
7 King, ibid., pág. 218.
8 La falta de intuición de los orientalistas y anticuarios pasados y presentes, es notable. Así Wilson, el traductor del Vishnu Purâna, declara en su Prefacio que en el Garuda Purâna no encontró “ningún relato del nacimiento de Garuda”. Considerando que allí se da el relato en general de la “Creación”, y que Garuda es coeterno con Vishnu, el Mahâ Kalpa o Ciclo de Gran Vida, que principia y termina con el Vishnu que se manifiesta, ¿qué otro relato del nacimiento de Garuda podía esperar?
9 Ibid., loc. cit.
10 Véase el Apocalipsis, XVII, 2 y 10; y Levítico, XXIII, 15 a 18; el primer pasaje habla de los “siete Reyes”, de los cuales cinco han partido; y el segundo que se refiere a los “siete sábados”, etc.
11 Ob. Cit., X, 5-7.
12 Pistis Sophia es un documento en extremo importante, un Evangelio genuino de los gnósticos, atribuido, a la ventura, a Valentino, pero que mucho más probablemente es una obra precristiana en cuanto a su original. Un manuscrito copto de esta obra fue traído por Bruce de Abisinia, y descubierto por Schwartze en el Museo Británico, por casualidad, y traducido por él al latín. El texto y la versión de Schwartze fueron publicados por Petermann en el año 1853. En el texto mismo se atribuye la paternidad de la obra al apóstol Felipe, a quien Jesús mandó sentar y escribir la revelación. Es genuino, y debiera ser tan canónico como cualquier otro Evangelio. Desgraciadamente hasta hoy permanece sin traducir al inglés.
13 King, on. cit., pág. 200.
14 En el Ciclo de Iniciación, el cual era muy largo, el agua representaba los pasos primeros e inferiores hacia la purificación, mientras que las pruebas relacionadas con el Fuego eran las últimas. El agua podía regenerar el Cuerpo de Materia; sólo el Fuego regenera al hombre Espiritual Interno.
15 Cap. IX.
16 Véase la Introducción, por Kâshinâth Trimbak Telang, M. A.
17 Sacred Books of the East, vol. VIII, pág. 276.
18 Ibid.
19 Ibid.
20 Págs. 258 y 259.
21 Ibid., pág. 257.
22 Ibid., pág. 259.
23 En la clave astronómica y cósmica, Vaishvânara es Agni, hijo del Sol, o Vishvânara, pero en el simbolismo psico-metafísico es el Yo, en el sentido de la no separatividad, esto es, a la vez divino y humano.
24 Aquí el que habla personifica el referido Yo divino.
25 Ibid.
26 Compárense con estos “pares opuestos” del Anugîtâ, los “pares” de AEons, en el esmerado sistema de Valentino, el más sabio y profundo Maestro de la Gnosis. Así como los “pares de opuestos” macho y hembra, derivan todos del Âkâsha (no desarrollado y desarrollado, diferenciado y no diferenciado; Yo o Prajâpati), así también se muestra a los “pares” de AEons machos y hembras Valentinianos, como emanando de Bythos, el Océano preexistente y eterno, y en su emanación secundaria de Ampsiu-Ouraan, o Profundo y Silencio sempiternos, el segundo Logos. En la emanación esotérica hay siete “pares de opuestos” principales; y del mismo modo en el sistema Valentiniano, había también catorce, o dos veces siete. Epifanio “copió dos veces un par”, cree Mr. C. W. King, “y de este modo añade un par a los quince” (The Gnostics and their Remains, págs. 263, 264). En este punto King cae en el error contrario; los pares de AEons no son 15 (esto es un “velo”), sino 14; pues el primer AEon es Aquel del cual emanan los otros, siendo el Profundo y el Silencio la primera y única emanación de Bythos. Según muestra Hipólito: “Los AEones de Valentino son evidentemente los seis Radicales de Simón (El Mago)”, con el séptimo, el Fuego, a su cabeza. Y estos son: la Mente, la Inteligencia, la Voz, el Nombre, la Razón y el Pensamiento, subordinados al Fuego, el Yo Supremo; o precisamente los “Siete Vientos” o los “Site Sacerdotes” del Anugîtâ.
27 No necesariamente sólo por la puerta de la muerte, sino durante el Samâdhi o trance místico.
28 Todas las palabras y sentencias entre corchetes son de la escritora. Esto está traducido directamente de la traducción latina. La traducción de King se sujeta demasiado al Gnoticismo conforme lo explican los Pades de la Iglesia.
29 Barbelo es uno de los tres “Dioses Invisibles”; y, según cree C. W. King, incluye a la “Divina Madre del Salvador”, o más bien a Sophia Achamoth (véase Pistis Sophia, pág. 359).
30 Págs. 378, 379.
31 En otros Purânas, Jatâyu es el hijo de Aruna, hermano de Garuda, ambos hijos de Kashyapa. Pero todo esto es alegoría externa.
32 IX, VIII, 12, 13.
33 De la traducción de Burnouf; véase Vishnu Purâna, de Wilson, III, 300-1.
34 Wilson, ibid., pág. 302, nota.
35 Véase Vâyu Purâna, donde se le incluye en la lista de los célebres cuarenta hijos de Kashyapa.

